Recientemente estaba hablando con un amigo sobre un experimento conducido por él consistente en no lavar la remera que usaba para jugar al fútbol. El motivo era bastante lógico: si la voy a transpirar de vuelta, vale $3, ¿para qué gastar detergente? Sin embargo, después de un tiempo, la remera era imponible.
A raíz de esto, yo comenté que hacía lo mismo con los shorts, pero con mejores resultados. Cuando empezamos a buscar respuestas de por qué había mejores resultados encontramos dos explicaciones.
Por un lado, el short se coloca en una posición del cuerpo claramente más lejana que la remera respecto a las fosas nasales, tornando menos perceptibles los olores. Por otro, el short no recibe el sudor proveniente de la zona comprometida que cubre, en tanto que la remera sí. El responsable de esta diferencia es el afamado calzoncillo o bombacha.
Por un lado, el short se coloca en una posición del cuerpo claramente más lejana que la remera respecto a las fosas nasales, tornando menos perceptibles los olores. Por otro, el short no recibe el sudor proveniente de la zona comprometida que cubre, en tanto que la remera sí. El responsable de esta diferencia es el afamado calzoncillo o bombacha.
Esta última explicación es el centro de la cuestión. La remera recibe directamente toda sudoración proveniente del sobaco. Esto genera un desgaste mucho más mayormente grande veloz que el que sufre el short o cualquier pantalón. Luego de esta conclusión empecé a pensar en posibles respuestas a por qué no hay ropa interior para los sobacos. Como de costumbre, encontré una conspiración de un conglomerado industrial detrás.
Ya había hablado de la conspiración mediático-textil del grupo Clarín y los fabricantes de calzoncillos. En dicha oportunidad denuncié cómo Clarín predisponía de mala forma a la ciudadanía masculina mediante un acuerdo secreto con los fabricantes de calzoncillos. Así, los hacía más permeables a sus líneas editoriales. Este nuevo descubrimiento permite afirmar que Clarín puede ser un pésimo diario pero al menos tiene interés en dejarnos los calzoncillos puestos, cosa que no hace el gobierno Nacional y Popular cada vez que nos culea, lo cual ocurre cada 3 minutos.
En este caso no creo que haya una estratagema entre grupos empresariales de distintos sectores sino que aquí la cosa es intra-industria. El fabricante de calzoncillos podría fácilmente adaptar su producto a una axila. Pero hete aquí que ese fabricante de calzoncillos también fabrica remeras. De existir el sobaco-matic (nombre propuesto por este humilde servidor para este fantástico producto. Lleve su sobaco-matic ya), la industria de la remera y camisa vería caer sus ventas a ritmo vertiginoso. Es más, uno no tendría incentivo para comprar remeras baratas puesto que el único motivo para cambiar la remera sería la pérdida de color. De esta forma, una prenda Lacost sería casi imperecedera. Calle San Luis desaparecería, los puesteros de calle San Luis desaparecerían, la Salada desaparecería…
Usted me dirá: es la oportunidad perfecta para que Lacost acabe con la ropa trucha, al tiempo que se apropia del redituable negocio de los calzoncillos para axilas. Pero no. Si el señor Lacost decidiera impulsar este fantástico producto, vería él también reducidas sus ventas puesto que nunca más nadie cambiaría una chomba. Aún cuando la ropa sea buena, eventualmente se desgasta por el lugar más débil, a saber, la axila.
Adicionalmente, el consumidor de calzoncillos para axilas no es muy permeable a la publicidad. Uno puede destacar ciertas cosas de una propaganda de ropa interior clásica en la que aparecen Cubero y Nicole medio en pelotas. Ahora, no imagino esa imagen con los modelos tratando de fingir sensualidad gracias al sobaco-matic. Y como todos sabemos, la publicidad lava cerebros es la base de la industria de la moda.
De esta forma, no hay incentivos de mercado para que ninguna empresa encare por sí sola una agresiva campaña comercial de instalación del sobaco-matic. ¿Podría pensarse en que una empresa surgida de la nada, sin intereses en otros nichos del mercado de la indumentaria, pudiera realizar tamaña empresa? Dudo que Armani o Nike la dejaran. Como para todos los problemas surgidos en Argentina durante los últimos 10 años, la respuesta es la mágica intervención del estado.
Solo un ente impoluto e impermeable a los oscuros intereses de empresas esclavistas puede encarar la heroica tarea de introducir al sobaco-matic en el seno de nuestra sociedad. Mi instinto de analista político, el mismo que dijo que Cristina ganaba pero que sacaba el 38% en primera vuelta, me dice que la campaña por la presidencia de los Estados Unidos del año 2016 estará signada por este tema. Los republicanos se pararán del lado de los intereses de las grandes corporaciones y los demócratas intentarán mejorar la vida de los habitantes que menos tienen, y que no se pueden comprar ropa de super marca. Veremos si triunfa el bien o si seguimos desechando remeras que tienen el 95% de su superficie en perfecto estado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.