viernes, 13 de enero de 2012

Los seres más detestables del universo: las madres del colegio Maristas.

Podría caer en el simplismo de acusarlas de evasoras de impuestos, de vagas incompetentes que solo consumen recursos del planeta o de seres superficiales y egoístas, pero no lo voy a hacer.

Mi crítica surge del hecho de que estos seres superficiales tienen la tendencia a estacionarse en doble fila cuando van a buscar a su prole a la escuela. Esta sencilla acción dificulta el tránsito a todos los vehículos que vienen circulando por calle Alvear, muchos de los cuales son colectivos que transportan decenas de pasajeros. Entonces, tenemos un grupo de 20 mujeres que con sus 4x4 (las cuales nunca han circulado por un terreno que amerite tener tracción en 4 ruedas. Podemos agregar que nunca han ido más lejos que el shopping Alto Rosario. Mentira, una vez fueron a la florida) bloquean el paso de cientos y cientos de co-ciudadanos.
En esta acción se observa un enorme egoísmo. Para no caminar 2 cuadras y perder 3 minutos de su improductivo tiempo prefieren atrasar a quienes van a trabajar. Pero el egoísmo no termina allí. Al comprar estos autos pesados y toscos, están consumiendo acero y plástico y litros y litros de escaso combustible, o sea, recursos del planeta. Esto poco les importa.
Tampoco les importa la imagen que dan a sus hijos. Estos seguramente terminarán siendo personas sedentarias porque nunca caminaron más de 1 cuadra para ir a ningún lado. En tanto este comportamiento se extienda en el tiempo, nos encontraremos con infartos infantiles. cada vez más frecuentes.
Todo este egoísmo no hace más que complementar otro de sus actos que atentan contra la sociedad. Estoy hablando de la evasión de impuestos. Sus maridos tienen empleados en negro, venden productos sin factura, tienen sexo con sus secretarias (perdón, eso no tienen nada que ver), y en ocasiones roban mercadería y sobornan inspectores de AFIP con tal de no aportar a las arcas del Estado, el cual se encuentra en plena transformación de la patria, con el proyecto Nacional y Popular de redistribución de la riqueza.
En conclusión, estas personas son claramente seres despreciables. Todas sus acciones son intrínsecamente egoístas.
Soluciones:
Como de costumbre, la solución más directa para cualquier problema surgido de una conducta reprobable de un grupo social es su exterminio liso y llano.
Dado que esto no es posible por la cháchara de los derechos humanos, podemos rogar porque aparezca el viejo y querido muchacho que se saca luego de tocar 30 minutos la bocina y sube su modesto vehículo a la vereda para formar una masa uniforme de niños, madres, maestras y curas pederastas contra la pared del establecimiento educativo.
Esto no ha ocurrido y difícilmente vaya a ocurrir, por lo que hay que tomar el asunto en nuestras manos. Cualquier forma de atentado contra el vehículo queda excluida porque lo único que lograríamos es darles el motivo que les hacía falta para comenzar a hacer el collage sobre la pintura del auto que vieron en Utilísima la semana pasada. El mismo fue realizado por Felicitas López Hyrigoyen de Novillo Astrada y consistió en tomar los rayones que le hicieron los pibes de la 31 cuando salieron del boliche en San Isidro y convertirlo en el eje de una planta con hojas fuxias y pompones nácar (para los que no saben qué es, es color perla, lo cual se puede resumir en el viejo y querido “blanco”). Al ver esta escena, lo único que vamos a experimentar va a ser un nuevo aumento en nuestro nivel de indignación. Descartamos esta opción.
Nuestra alternativa final es pronunciar algún improperio cuando circulemos por al lado, haciéndoles sentir el desprecio general que generan en todos nosotros.
Espero haber aportado al mejoramiento de la sociedad.

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