Sabido es que el monopolio ha condicionado a todos los gobiernos desde la vuelta de la democracia. El Gran Diario elije darle manija a una noticia en contra del gobierno de turno si este no le da alguna concesión ventajosa o se calla la boca cuando lo contrario ocurre. De esta forma, maneja a piacere los temas de actualidad que se encuentran en el seno de la sociedad.
Sobre este tema el kirchnerismo ha basado la mayor parte de su acción política de los últimos 4 años dado que se argumenta que el clima social es manipulado por la Corpo. Ahora bien, lo que nadie dice y lo que la mayoría no sabe es el por qué de la permeabilidad que las malas noticias tienen en nuestra sociedad. Eso era hasta hoy.
Empecemos con una situación de la vida cotidiana. Un hombre sale de la ducha, se seca, se dirige a su cajón y decide ponerse un calzoncillo nuevo que acaba de comprar en un puesto de calle San Luis porque quiere sentirse cómodo e importante. Al rato de tenerlo puesto nota que es medio incómodo. No es a causa del elástico, la zona de las pompis tampoco se encuentran ajustadas… no, es el espacio para su amigo. Este espacio resulta insuficiente. En un principio encuentra consuelo pensando que, bueno, calza tanto que no hay calzoncillo que aguante. Pero esto dura poco dado que se acuerda de algún actor de película condicionada que realmente calzaba mucho. Él es normal.
La depresión ocasionada por este descubrimiento le hace olvidar por un momento la incomodidad del calzoncillo. Luego de un tiempo se acuerda de algún compañero que vio una vez en el vestuario y se dice “bueno, tan mal no estoy”. La reconfortante sensación de recuperar la hombría es contraproducente dado que devuelve a su pensamiento a la ardua tarea de no pensar en la comezón que le provoca el apretujamiento.
Se ve enredado entonces en la fútil tarea de cambiar de posición, de sentarse más sobre una nalga que sobre la otra y viceversa, de tirarse para adelante, de tirarse para atrás e incluso intenta en vano resolver el problema mediante la milenaria táctica de cruzarse de piernas y mover una de ellas para intentar producir un alivio.
Es en este momento cuando cae en la cuenta de que se está rascando, de que está tratando de separar el calzón de su tesoro más preciado. Es en este momento que llega a la conclusión de que el puestero de calle San Luis lo estafó y le vendió un calzoncillo que carece de todo diseño. Esto lo enfurece pero lo que realmente lo enerva es que no hay escapatoria… es el hecho de que el mercado no funciona en este trascendental rubro de la economía. Bueno, funciona pero hay que comprar una marca muy cara y ¡él no está dispuesto a pagar ese precio por un calzoncillo!
La pregunta que surge es por qué hay tan pocos calzoncillos con suficiente espacio para cualquier hombre que no sea asiático. Mi padre decía que era porque los diseñaban las mujeres, las cuales, por obvias razones físicas, no pueden imaginar lo que este problema representa. Otros arguyen que la voracidad empresaria es la responsable de esta tragedia social. Concretamente, el ahorrarse unos cuantos cm2 de tela representa un ahorro de costos muy significativo en una prenda tan pequeña (en mi caso no es pequeña por la característica elefantística de la región). Todas estas teorías pueden tener alguna lógica pero están erradas. Son las que por décadas ha venido denunciando y fogoneando el Gran Diario en sus portadas para distraer la atención.
La verdadera razón es que manteniendo a la población masculina incómoda durante todo el día (esta es la única prenda que la mayoría tiene puesta TODO EL DÍA), los ánimos son más fácilmente manipulables. Aclaremos que manipulables hacia el enojo, no hacia la felicidad. Un tipo que en verano se encuentra varado en un embotellamiento generado por un grupo de piqueteros, con el aire del auto roto y con un calzoncillo apretado y sudado, es más permeable a las falacias escupidas por los empleados de la Corpo sobre que Moreno no deja importar los repuestos para arreglar su aire.
De allí en más todos conocemos el camino: el señor se baja, empieza a insultar a los piqueteros, un piquetero con gorrita y la remera subida hasta los ojos le pega desde atrás y vuelve cobardemente a ocultarse en la maraña de gente, el hombre vuelve al auto, saca un machete, se lo parte en la cabeza a una señora de tamaño considerable debido a su dieta basada en pan y coca, al señor le pegan nuevamente (esta vez de manera más abierta y frontal), al señor le da un infarto…
Gracias a los calzoncillos apretados, la Corpo mediática no solo tiene la noticia sobre Moreno sino también la del piquete y la del hombre sacado que tuvo un infarto. Luego, en el programa de la noche se editorializa sobre por qué hay piquetes, sobre la intolerancia del hombre sin aire, sobre la división social, sobre si es culpa del neoliberalismo o bien del kirchnerismo tras 8 años en el poder, etc. Pero no termina aquí. No… luego, en el fin de semana, en TN Herramientas, nos encontramos con expertos en la materia saliendo a desmitificar al pobre machete, que fue hecho para desmalezar el campo, no para asesinar a pobres ciudadanos en la 9 de julio. En TN Tecno, los dos nerds salen a desmitificar el efecto que los videos juegos violentos pueden haber tenido sobre la psiquis del “Machetero de la 9 de julio”.
Finalmente, en 6,7,8 Domingo, Sandra Ruso y Barone editorializan sobre el cambio en los usos del machete a lo largo del tiempo. La tesis es que en el pasado oligarca de la Argentina (todo tiempo anterior a mayo de 2003), los machetes solo los manejaban los morochos reprimidos que trabajaban en los campos de la gente de barrio norte. Ahora, con el proceso de industrialización y urbanización, esta gente trabaja en industrias y el trabajo manual del campo se hace con maquinaria agrícola de producción nacional. Los problemas de los piquetes surgen por una combinación de resentimiento de la gente de barrio norte con un aumento de la cantidad de autos, gracias a la floreciente industria automotriz, la cual vende sin aire porque acá somos todos iguales, y si un tipo está pidiendo comida en el piquete (cosa que siempre pasó, y mucho más que ahora, pero que se torna más evidente por todos los autos que se vendieron) otro no puede estar en un auto con aire. Nada de que Moreno no deja importar repuestos.
En definitiva, vemos cómo la alianza entre Clarín y las grandes empresas textiles trae aparejado todo esto. Es por ello que el gobierno fomenta la industria textil. Sí, es improductiva. Sí, es inviable sin restricciones a las importaciones. Sí, los chinos que pagan salarios de U$S 80 por mes van a fundir a todas las empresas nacionales del rubro. Sí, todo eso es cierto. Pero es la única forma de derrotar al monopolio mediático-textil del Grupo Clarín.
La razón por la cual los medios afines al gobierno solo hablan del monopolio mediático, obviando la pata textil es porque no quieren que usted, ciudadano desinformado, se entere de la influencia que la ropa interior puede tener sobre su vida. De esta forma, pretenden cambiar todos los calzoncillos apretados por otros más espaciados. El proceso ya empezó pero sus efectos no se pueden apreciar del todo dado que aún quedan en nuestro guardarropa prendas del pasado oscuro. Dentro de unos años, cuando estas hayan sido desplazadas a una página de un manual de historia, todos seremos felices y el 51% se quedará corto.
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