Recientemente estaba hablando con un amigo sobre un experimento conducido por él consistente en no lavar la remera que usaba para jugar al fútbol. El motivo era bastante lógico: si la voy a transpirar de vuelta, vale $3, ¿para qué gastar detergente? Sin embargo, después de un tiempo, la remera era imponible.
A raíz de esto, yo comenté que hacía lo mismo con los shorts, pero con mejores resultados. Cuando empezamos a buscar respuestas de por qué había mejores resultados encontramos dos explicaciones.