Ante todo quiero aclarar que no tengo una postura tomada. Ninguna de las dos posturas me termina de convencer, así como ninguna de las dos carece de argumentos que pueden ser considerados válidos. Por lo tanto, paso a mofarme un poco de la situación. Debido a que la postura de la iglesia católica es en contra del aborto y considero que esta institución es el ente jurídico que más ha hecho para evitar el progreso del ser humano, siento una atracción irrefrenable por burlarme de la postura anti-aborto.
Además, en el rato que estuve pensando en el asunto mientras me bañaba, se me ocurrió esto.Mientras enjabonaba mi maravilloso cuerpo, llegué a una observación que al menos para mi es bastante apabullante. Ahí va:
¿Se dan cuenta de la importancia enorme que tiene el hecho de que un espermatozoide se una a un óvulo? Imaginemos una pareja practicando el acto sexual. Contrariamente a lo que la industria pornográfica nos ha venido mostrando, quiero que se imaginen a un simpático espermatozoide, al que denominaremos Timmy, zigzagueando por el útero de la dama de la pareja. Timmy avanza más rápido que sus rivales, dirigiéndose hacia las trompas de Falopio, donde lo espera Penélope, una simpática óvulo. Timmy alcanza la posición de Penélope, penetra su perímetro y la fecunda. Se produce “el milagro de la vida”. Estas dos células, Timmy y Penélope, se unen sin que nadie haga nada muy virtuoso ni destacable. No obstante, juntos pasan a significar un sujeto que para muchos tiene los mismos derechos que cualquier hijo de vecino que no está dentro de un cuerpo femenino y que puede alimentarse por sí mismo. Ahora bien, antes de que se unieran Penélope y Timmy, a nadie, salvo por la iglesia y algunos fanáticos religiosos, le importaba un bledo lo que el hombre de la susodicha pareja hiciera con sus espermatozoides o que la dama de la pareja hubiera dejado morir una Penélope por mes. No es mi intención ofender a nadie, pero la diferencia de criterio entre lo que ocurre un instante antes de la fecundación y lo que ocurre un instante después, carece de toda lógica, por no decir que es estúpida.
Si lo pensamos bien, ¿qué cambia esa unión? Antes hay dos células separadas por las que nadie da ni 5 centavos. He escuchado y leído mensajes de amigos y conocidos muy preocupados por el tema del aborto pero que claramente hacen todo tipo de cosas con su esperma. Estas cosas incluyen todo tipo de actividades menos procurar juntarlo con los óvulos de algunas mujeres, algunas de las cuales también están muy preocupadas por el tema del aborto pero al mismo tiempo toman una pastilla todos los días para evitar que sus Penélopes se junten con los Timmys de su ocasional pareja.
No quiero que se mal interprete lo que voy a decir y que después anden diciendo por ahí “Marco piensa igual que la iglesia”, pero la postura de la iglesia de que solo se copula para reproducir a la raza tiene lógica, dentro de su marco de referencia. La de aquellas personas que andan estrolando Timmys contra paredes de látex o haciendo malabares para evitar que sus Penélopes se junten con esos Timmys, carece de toda lógica. Es un instante, es una unión de dos células. Yo tengo millones de células unidas y nadie me dice nada si decido rascarme y romper algunas de esas uniones.
El asunto me preocupa porque si cambiara la percepción de los hechos y la sociedad se empezara a preocupar por lo que ocurre UN SEGUNDO antes de la unión, yo sería declarado genocida inmediatamente. He comandado matanzas de millones de espermatozoides centenares de veces, algunas con una cómplice y otras en soledad. En el primer caso podríamos hablar de asociación ilícita. Cierto es que para una gran cantidad de estas matanzas podría aducir que hasta los 18 era inimputable. ¡Pero lo he hecho después también!
Aún más (y por esto el argumento de la iglesia también es estúpido), aún cuando yo no quisiera masacrar Timmys, debería ir preso por abandono de persona. Si no los mato adrede, eventualmente habrá tantos Timmys dentro de mí que estos se empezarán a pelear y algunos caerán fuera del bote espontáneamente.
Conclusión: no se puede ganar. Sea como sea, estoy matando vida potencial.
Perdón, pero si el óvulo se llama Penélope, según los nuevos lineamientos lingüísticos de nuestra presidente, se lo debería llamar óvula. Por el contrario, si se insiste el denominarlo "el óvulo", se lo deberá llamar Penélopo, y en tal caso estamos ante una relación homosexual. Por lo tanto, como la iglesia rechaza la homosexualidad, el aborto es inevitable. De esta manera, gracias a nuestra presidente, refutamos los argumentos antiabortistas eclesiales!!! viva CFK!!!
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